real y sincera, porque ¡cómo va a saber un pobre hijo de vecino lo que están pensando dos o tres o cuatro personajes! ¡No sabe uno lo que está pensando uno mismo con esta turbulencia del cerebro va a saber lo que piensa el prójimo!
Para conseguir la más pequeña fortuna, vale más decir cuatro palabras a la querida de un rey que escribir cien volúmenes.
Y en el Reino de los judíos, durante el reinado sacerdotal de Dios, los diezmos y ofrendas constituián todo el ingreso público.
Sepulturero, es hermoso contemplar las ruinas de las ciudades, pero es más hermoso todavía contemplar las ruinas de los hombres.
¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma?
Si hacemos el bien por interés, seremos astutos, pero nunca buenos.
En la calle del recuerdo, una cosa me encontré, era él, mi amor perdido que para siempre recordaré.
El hombre más pobre tiene una vida que vivir, igual que el más poderoso.
Aún si desaparecen las almas, las esperanzas y las maldiciones permanecerán en este mundo.
Para conseguir la más pequeña fortuna, vale más decir cuatro palabras a la querida de un rey que escribir cien volúmenes.
Y en el Reino de los judíos, durante el reinado sacerdotal de Dios, los diezmos y ofrendas constituián todo el ingreso público.
Sepulturero, es hermoso contemplar las ruinas de las ciudades, pero es más hermoso todavía contemplar las ruinas de los hombres.
¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma?
Si hacemos el bien por interés, seremos astutos, pero nunca buenos.
En la calle del recuerdo, una cosa me encontré, era él, mi amor perdido que para siempre recordaré.
El hombre más pobre tiene una vida que vivir, igual que el más poderoso.
Aún si desaparecen las almas, las esperanzas y las maldiciones permanecerán en este mundo.