aplicar sin destruirse a sí mismos. Juzgar este límite es el auténtico arte de gobernar. Usar mal este poder es un pecado fatal. La ley no puede ser un instrumento de venganza, nunca un rehén, no una fortificación contra los mártires que ha creado. Uno no puede amenazar a una individualidad y escapar de las consecuencias.
Daisy, tuve un sueño. Un sueño, donde mis amadas flores azules, caían, como si se desbordaran.
El hombre inteligente no es el que tiene muchas ideas sino el que sabe sacar provecho de las pocas que tiene.
Por mi ingenuidad te he perdido, pero doy gracias a dios por haberme permitido coincidir en esta vida contigo.
La razón es la facultad soberana del alma, la fuente de todo conocimiento, el principio determinativo de toda acción humana.
No quisiera pensar si no pensara que, privado que fui de tu hermosura, me olvidara de mí si te olvidara
Te quiero, pero no te quiero, es duro quererte, pero no quiero perderte.
Se tienen que terminar los subsidios, las subvenciones y las mamandurrias
En los tiempos de clemencia, muchos dioses, mucha violencia. Se disputan territorios conquistados y el sacrificio eres tú.
¿La adulación? ¿Reconocimiento de que nuestra postura se encuentra más baja?
La belleza incita a los ladrones aún más que el oro.
Daisy, tuve un sueño. Un sueño, donde mis amadas flores azules, caían, como si se desbordaran.
El hombre inteligente no es el que tiene muchas ideas sino el que sabe sacar provecho de las pocas que tiene.
Por mi ingenuidad te he perdido, pero doy gracias a dios por haberme permitido coincidir en esta vida contigo.
La razón es la facultad soberana del alma, la fuente de todo conocimiento, el principio determinativo de toda acción humana.
No quisiera pensar si no pensara que, privado que fui de tu hermosura, me olvidara de mí si te olvidara
Te quiero, pero no te quiero, es duro quererte, pero no quiero perderte.
Se tienen que terminar los subsidios, las subvenciones y las mamandurrias
En los tiempos de clemencia, muchos dioses, mucha violencia. Se disputan territorios conquistados y el sacrificio eres tú.
¿La adulación? ¿Reconocimiento de que nuestra postura se encuentra más baja?
La belleza incita a los ladrones aún más que el oro.