niñitos, me metí en un instituto de Maracaibo para niños con síndrome de Down. A las 4:30 de la tarde llegaba con mi guitarra y me pasaba horas cantándoles. Por ese lado Dios me fue encaminando hacia la sensibilidad por el prójimo.
El hecho de que nací y que haya sobrevivido hasta la muerte, es porque quería dejar alguna prueba de mi existencia.
La gente puede cambiar sean como sean; si se encuentran con alguien especial, las personas pueden cambiar.
Nada más santo en esta vida nuestra que la primera revelación del amor, el palpitar primero de sus alas de seda.
No quiero traicionarlo, pero justo ahora, estos sentimientos, este innegable deseo, ¿no sería la mayor traición de todas?
La medicina es el arte de disputar los hombres a la muerte de hoy, para cedérselos en mejor estado, un poco más tarde.
No pensemos como viejos creyentes que lloran ante el ídolo que se derrumba
El amor exige; la amistad concede.
El que del campo viene, cenar quiere.
La instrucción hace al hombre bueno y peor al malo.
No hay mejor amor que el que ya pasó, se siente al decir adiós.
El hecho de que nací y que haya sobrevivido hasta la muerte, es porque quería dejar alguna prueba de mi existencia.
La gente puede cambiar sean como sean; si se encuentran con alguien especial, las personas pueden cambiar.
Nada más santo en esta vida nuestra que la primera revelación del amor, el palpitar primero de sus alas de seda.
No quiero traicionarlo, pero justo ahora, estos sentimientos, este innegable deseo, ¿no sería la mayor traición de todas?
La medicina es el arte de disputar los hombres a la muerte de hoy, para cedérselos en mejor estado, un poco más tarde.
No pensemos como viejos creyentes que lloran ante el ídolo que se derrumba
El amor exige; la amistad concede.
El que del campo viene, cenar quiere.
La instrucción hace al hombre bueno y peor al malo.
No hay mejor amor que el que ya pasó, se siente al decir adiós.