paz perpetua, en que la nueva Jerusalén será la capital del mundo; y hasta entonces sean alegres y animosos en los peligros del tiempo, compañeros de mi fe, anuncien con la palabra y las obras el Evangelio divino y permanezcan fieles a la fe verdadera e infinita hasta la muerte
La televisión, esa bestia insidiosa, esa medusa que convierte en piedra a millones de personas todas las noches mirándola fijamente, esa sirena que llama y canta, que promete mucho y que en realidad da muy poco.
Las mujeres aman a los hombres por sus defectos; si tienen bastantes, les perdonarán cualquier cosa, hasta una gigantesca inteligencia.
Los hombres afeminados me intrigan más que cualquier otra cosa. Les veo como a mi otro yo
El mérito no está en quien más espacio ocupa sino en quien más vacío deja cuando se va.
Ellos se pusieron en contacto con mi hermana para hacerme salir a afuera. Y la tonta de mi hermana, cayó.
Quisiera verte y no verte, quisiera amarte y no amarte, quisiera morir por ti, pero no sufrir sin ti.
Yo no lucho porque alguien me lo pide, yo lucho porque creo en mis amigos
La televisión, esa bestia insidiosa, esa medusa que convierte en piedra a millones de personas todas las noches mirándola fijamente, esa sirena que llama y canta, que promete mucho y que en realidad da muy poco.
Las mujeres aman a los hombres por sus defectos; si tienen bastantes, les perdonarán cualquier cosa, hasta una gigantesca inteligencia.
Los hombres afeminados me intrigan más que cualquier otra cosa. Les veo como a mi otro yo
El mérito no está en quien más espacio ocupa sino en quien más vacío deja cuando se va.
Ellos se pusieron en contacto con mi hermana para hacerme salir a afuera. Y la tonta de mi hermana, cayó.
Quisiera verte y no verte, quisiera amarte y no amarte, quisiera morir por ti, pero no sufrir sin ti.
Yo no lucho porque alguien me lo pide, yo lucho porque creo en mis amigos