y mantenida sobre el temor a las sensaciones orgánicas, ha encontrado su oponente médico. Ésta es nuestra gran obligación: capacitar al animal humano para que acepte la naturaleza que existe dentro de él, para que deje de escapar de ella y goce lo que ahora tanto teme
Un artista, un hombre de ciencia, no tiene nacionalidad. Un cantor tampoco, es de todos, y su patria es donde oye aplausos. Pero ya que insiste: soy uruguayo, nacido en Tacuarembó.El Telégrafo de Paysandú, Uruguay, 25 de octubre de 1933
Quizás fue su capacidad para sorprender lo que me deslumbró de ella, lo que a lo largo de los años me mantuvo tenazmente enamorado de ella.
Los ancianos y los cometas han sido venerados por la misma razón: sus largas barbas y sus pretensiones de predecir los acontecimientos
Puedes comprar a un hombre con dinero, a un perro con comida... pero no a un lobo.
Te lo dije antes, eres mi sirviente. ¡En otras palabras, de ahora en adelante, yo te protegeré! Porque ese es el deber de un amo.
A la vida no hay que tomársela en serio, al fin y al cabo va a terminar matándote.
¡Que el mundo gire a mi alrededor! y ¡Que se invierta la rotación de la Tierra!
Un artista, un hombre de ciencia, no tiene nacionalidad. Un cantor tampoco, es de todos, y su patria es donde oye aplausos. Pero ya que insiste: soy uruguayo, nacido en Tacuarembó.El Telégrafo de Paysandú, Uruguay, 25 de octubre de 1933
Quizás fue su capacidad para sorprender lo que me deslumbró de ella, lo que a lo largo de los años me mantuvo tenazmente enamorado de ella.
Los ancianos y los cometas han sido venerados por la misma razón: sus largas barbas y sus pretensiones de predecir los acontecimientos
Puedes comprar a un hombre con dinero, a un perro con comida... pero no a un lobo.
Te lo dije antes, eres mi sirviente. ¡En otras palabras, de ahora en adelante, yo te protegeré! Porque ese es el deber de un amo.
A la vida no hay que tomársela en serio, al fin y al cabo va a terminar matándote.
¡Que el mundo gire a mi alrededor! y ¡Que se invierta la rotación de la Tierra!