de los siete mares. En tiempos de mi abuelo eran multitud; en los de mi padre no tanto, y ahora son tan pocos que a veces me siento extrañamente sólo, como si yo fuese el último hombre sobre nuestro planeta.
De que me sirve ser feliz si la felicidad se me escapa de las manos y no vuelve a mi jamás y me siento siempre desilusionado y no puedo soñar ya más, me atormenta creer en amor porque es difícil de creer en él.
El matrimonio es como una jaula; uno ve a los pájaros desesperados por entrar, y a los que están dentro igualmente desesperados por salir.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Oh puertas de tu cuerpo, son nueve y las he abierto todas. Oh puertas de tu cuerpo, son nueve y para mí se han vuelto a cerrar todas.
Como un guante famélico el día se me escapa de los dedos.
Escribo estrictamente para la diversión... Mientras que se mantiene la diversión Voy a seguir haciéndolo
La preocupación es un juicio que espera las pruebas.
De que me sirve ser feliz si la felicidad se me escapa de las manos y no vuelve a mi jamás y me siento siempre desilusionado y no puedo soñar ya más, me atormenta creer en amor porque es difícil de creer en él.
El matrimonio es como una jaula; uno ve a los pájaros desesperados por entrar, y a los que están dentro igualmente desesperados por salir.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Oh puertas de tu cuerpo, son nueve y las he abierto todas. Oh puertas de tu cuerpo, son nueve y para mí se han vuelto a cerrar todas.
Como un guante famélico el día se me escapa de los dedos.
Escribo estrictamente para la diversión... Mientras que se mantiene la diversión Voy a seguir haciéndolo
La preocupación es un juicio que espera las pruebas.