El ser humano puede consumir cierta cantidad pero no más. Cuando lleguemos al punto en que el mundo produzca todos los bienes que necesita en dos días, como inevitablemente ocurrirá, tendremos que reducir nuestra producción de bienes y centrar nuestra atención en el gran problema de qué hacer con nuestro nuevo ocio
Silenciosa cae la lluvia sobre el amor, sobre el remordimiento. Nos besamos en carne viva. Bendita lluvia en la noche, jadeando en la hierba, trayendo en hilos aroma de las nubes, poniendo en nuestra carne su dentadura fresca.
¡Ay! Supe más tarde que, preocupada por su propia carrera, jamás oyó mi nombre, ni supo de mis luchas, mi concierto o mi éxito.
Que envidia me da la chica que será tu novia.
Para entrenar tu espíritu tienes que comenzar por tu cuerpo...
Cómo hacemos el que tenga hambre que robe
Dicen que el mono es tan inteligente que no habla para que no lo hagan trabajar.
Que unos excrementos hayan aparecido no quiere decir que los haya traído el lince.
Silenciosa cae la lluvia sobre el amor, sobre el remordimiento. Nos besamos en carne viva. Bendita lluvia en la noche, jadeando en la hierba, trayendo en hilos aroma de las nubes, poniendo en nuestra carne su dentadura fresca.
¡Ay! Supe más tarde que, preocupada por su propia carrera, jamás oyó mi nombre, ni supo de mis luchas, mi concierto o mi éxito.
Que envidia me da la chica que será tu novia.
Para entrenar tu espíritu tienes que comenzar por tu cuerpo...
Cómo hacemos el que tenga hambre que robe
Dicen que el mono es tan inteligente que no habla para que no lo hagan trabajar.
Que unos excrementos hayan aparecido no quiere decir que los haya traído el lince.