que si cien años viviera firme soy, firme seré y al morir, confesaré, que fué un amor profundo que no olvidaré ni un segundo, ni dormida, ni despierta, y si te amé en este mundo, te amaré despues de muerta.
Los sentimientos más hermosos, nacen dentro de uno mismo, pero de nada sirven si se quedan guardados en el corazón.
El amor se expresa en sueños, en miradas, en esos casuales susurros y roces que hacen de un momento vulgar un recuerdo glorioso.
Tenemos la suerte de que una crisis como esta sólo se produzca una vez cada 80 años
No podría creer en un Dios al cual comprendiera.
Me gusta acostarme y levantarme temprano, en eso soy antiespañol
No somos objetos ni costales de boxeo, somos mujeres.
La burguesía no sólo forja su propia destrucción, sino también a su propio sepulturero: el proletariado
Los sentimientos más hermosos, nacen dentro de uno mismo, pero de nada sirven si se quedan guardados en el corazón.
El amor se expresa en sueños, en miradas, en esos casuales susurros y roces que hacen de un momento vulgar un recuerdo glorioso.
Tenemos la suerte de que una crisis como esta sólo se produzca una vez cada 80 años
No podría creer en un Dios al cual comprendiera.
Me gusta acostarme y levantarme temprano, en eso soy antiespañol
No somos objetos ni costales de boxeo, somos mujeres.
La burguesía no sólo forja su propia destrucción, sino también a su propio sepulturero: el proletariado