tan listo o tan tonto como cualquier prójimo, y de que cuando habla de un asunto no científico, puede sonar igual de ingenuo que cualquier persona no impuesta en la materia.
Sólo dos veces perdimos, pero a lo bestia: contra españoles perdimos un imperio, contra los gringos, la mitad de la república.
Cambia el temor, si lo hubiere, por el valor, y sentirás la alegría de vivir.
¡No importa la razón! Basta con que haya un rayo de esperanza.
El egoísmo social es un comienzo de sepulcro.
Los únicos brazos entre los cuales nos resignaríamos a pasar la vida son los brazos de las Venus que han perdido los brazos.
Aunque tenga que romperte las piernas y los brazos te llevaré de regreso a Konoha.
En Santander, un pez cada mes.
Sólo dos veces perdimos, pero a lo bestia: contra españoles perdimos un imperio, contra los gringos, la mitad de la república.
Cambia el temor, si lo hubiere, por el valor, y sentirás la alegría de vivir.
¡No importa la razón! Basta con que haya un rayo de esperanza.
El egoísmo social es un comienzo de sepulcro.
Los únicos brazos entre los cuales nos resignaríamos a pasar la vida son los brazos de las Venus que han perdido los brazos.
Aunque tenga que romperte las piernas y los brazos te llevaré de regreso a Konoha.
En Santander, un pez cada mes.