son sólidos, reconstruya esos planes y embárquese otra vez hacia su meta codiciada. Si se rinde antes que su meta haya sido alcanzada, usted es un perdedor.
Una palabra bien elegida puede economizar no sólo cien palabras sino cien pensamientos.
Dios existe; pero no tiene ninguna prisa en hacerlo saber.
¡Mi felicidad sólo puede ser construida con mis propias manos!
Más fácil es caerse que levantarse.
Cada hombre tiene sus preferencias.
Los placeres que proporciona la lectura son de todo tiempo y de cualquier lugar, y son los únicos que puede renovar a su albedrío.
Hicimos lo que debimos y por eso no sobrevivimos
Una palabra bien elegida puede economizar no sólo cien palabras sino cien pensamientos.
Dios existe; pero no tiene ninguna prisa en hacerlo saber.
¡Mi felicidad sólo puede ser construida con mis propias manos!
Más fácil es caerse que levantarse.
Cada hombre tiene sus preferencias.
Los placeres que proporciona la lectura son de todo tiempo y de cualquier lugar, y son los únicos que puede renovar a su albedrío.
Hicimos lo que debimos y por eso no sobrevivimos