y exaltados. Entonces estaba claro que el destino de una sociedad dependía del carácter de sus gobernantes. Después de todo, un político, un juez, un obispo o un militar traslada al ejercicio del cargo las mismas pasiones que utiliza para jugar al tute o a la garrafina.
Hay tres cosa que no pasan mucho tiempo ocultas: El sol, la luna y la verdad.
La magnanimidad o grandeza de ánimo, según el nombre nos lo muestra, también consiste en cosas grandes Fuente: frasesparalahistoria.com
Como una escuela de todas las cosas, ya de muchacho me diste entre asombros el cigarrillo... La fe de mis sueños y una esperanza de amor.
No hay nada que esté enteramente en nuestro poder más que nuestros pensamientos
Soy el nuevo opio de pueblo.
Ninguna cosa hay tan difícil como el arte de hacer agradable un buen consejo.
Para nuestros propios defectos somos topos; para los ajenos, linces
Hay tres cosa que no pasan mucho tiempo ocultas: El sol, la luna y la verdad.
La magnanimidad o grandeza de ánimo, según el nombre nos lo muestra, también consiste en cosas grandes Fuente: frasesparalahistoria.com
Como una escuela de todas las cosas, ya de muchacho me diste entre asombros el cigarrillo... La fe de mis sueños y una esperanza de amor.
No hay nada que esté enteramente en nuestro poder más que nuestros pensamientos
Soy el nuevo opio de pueblo.
Ninguna cosa hay tan difícil como el arte de hacer agradable un buen consejo.
Para nuestros propios defectos somos topos; para los ajenos, linces