que jamás conocerías. Es como un hombre con un tenedor en un mundo de sopa.
Nagi: Con las cicatrices en nuestros cuerpos, con la libertad en nuestros corazones...
Karako: Continuaremos unidos en contra de nuestro enemigo en común.
Todos: ¡Para romper estas cadenas!
¿Por qué me miras así? ¿Acaso te molesta que sea el único que tiene pastel?
El cliente: Dios hizo el mundo en seis días, y usted no es capaz de hacerme un pantalón en seis meses. El sastre: Pero señor, mire el mundo y mire su pantalón.
¿Por qué el lugar indicado es siempre tan aterrador?
Hasta ahora, nunca me preocupe por el tiempo o por ganar. Solo nadaba porque quería hacerlo. Si me preocupaba por esas cosas, mi forma de nadar perderá todo su sentido. Eso pensaba.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
La bisagra que rechina es la que consigue el aceite.
Nagi: Con las cicatrices en nuestros cuerpos, con la libertad en nuestros corazones...
Karako: Continuaremos unidos en contra de nuestro enemigo en común.
Todos: ¡Para romper estas cadenas!
¿Por qué me miras así? ¿Acaso te molesta que sea el único que tiene pastel?
El cliente: Dios hizo el mundo en seis días, y usted no es capaz de hacerme un pantalón en seis meses. El sastre: Pero señor, mire el mundo y mire su pantalón.
¿Por qué el lugar indicado es siempre tan aterrador?
Hasta ahora, nunca me preocupe por el tiempo o por ganar. Solo nadaba porque quería hacerlo. Si me preocupaba por esas cosas, mi forma de nadar perderá todo su sentido. Eso pensaba.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
La bisagra que rechina es la que consigue el aceite.