ha visto nacer, de la lengua que hablamos o de las leyes que nos gobiernan, es para resaltar los sistemas heterogéneos, que, bajo la máscara de nuestro yo, nos prohiben toda identidad
Me enamoré de mi mujer y nunca más me volví a enamorar. La fidelidad te la propones inconscientemente: tienes una familia, unos hijos. ¿Cómo vas a jugar al amor por ahí?
... los príncipes no podían llevar a la guerra a ningún extranjero como mercenario.
Hey, ¿te importa si te maldigo hasta saciarme?
Ambos se preguntaban si habían sido las cartas que les había servido la vida, o si había sido el modo en que las habían jugado
La felicidad hay que construirla a la medida de cada persona.
La clemencia encadena los corazones con lazos que jamás se rompen
Y Dios hizo el sol, para que hubiera más sombra.
Me enamoré de mi mujer y nunca más me volví a enamorar. La fidelidad te la propones inconscientemente: tienes una familia, unos hijos. ¿Cómo vas a jugar al amor por ahí?
... los príncipes no podían llevar a la guerra a ningún extranjero como mercenario.
Hey, ¿te importa si te maldigo hasta saciarme?
Ambos se preguntaban si habían sido las cartas que les había servido la vida, o si había sido el modo en que las habían jugado
La felicidad hay que construirla a la medida de cada persona.
La clemencia encadena los corazones con lazos que jamás se rompen
Y Dios hizo el sol, para que hubiera más sombra.