que prodiga promesas imposibles, y el público, quien ha concebido esperanzas irrealizables, se vienen a interponer dos clases de hombres: los ambiciosos y los utópicos.
La esperanza no es ni realidad ni quimera. Es como los caminos de la Tierra: sobre la Tierra no había caminos; han sido hechos por el gran número de transeúntes.
Hay perdones como azotazos en la cara.
¡Si alguna vez fue mio, lo sigue siendo y definitivamente regresaré por el!
protege tu honor como oro en paño, mejor ser un extraño que no uno más del rebaño
Un ninja debe pensar más allá de los parámetros normales.
¿Cuánto más necesito para ser Dios?
El que sabe sabe y el que no lo inventa
La esperanza no es ni realidad ni quimera. Es como los caminos de la Tierra: sobre la Tierra no había caminos; han sido hechos por el gran número de transeúntes.
Hay perdones como azotazos en la cara.
¡Si alguna vez fue mio, lo sigue siendo y definitivamente regresaré por el!
protege tu honor como oro en paño, mejor ser un extraño que no uno más del rebaño
Un ninja debe pensar más allá de los parámetros normales.
¿Cuánto más necesito para ser Dios?
El que sabe sabe y el que no lo inventa