podía recordar mi propio nombre. Es como si yo no estuviera aún con vida, para empezar.
El juicio, la valoración, la pretensión, no son experiencias vacías que la conciencia tiene, sino experiencias compuestas de una corriente intencional.
Pero en deseos ardo, a menudo, de ver bellezas de mirada más honda, y de sus cantos, y de vagar con ellas por aguas del estío.
Si me hubieran hecho objeto sería objetivo, pero me hicieron sujeto.
El verdadero odio es el desinterés, y el asesinato perfecto es el olvido.
Las pasiones son virtudes o defectos exagerados.
Bestia es, y no persona, quien de lo ganado no goza.
Es terriblemente triste que el talento dure más que la belleza.
El juicio, la valoración, la pretensión, no son experiencias vacías que la conciencia tiene, sino experiencias compuestas de una corriente intencional.
Pero en deseos ardo, a menudo, de ver bellezas de mirada más honda, y de sus cantos, y de vagar con ellas por aguas del estío.
Si me hubieran hecho objeto sería objetivo, pero me hicieron sujeto.
El verdadero odio es el desinterés, y el asesinato perfecto es el olvido.
Las pasiones son virtudes o defectos exagerados.
Bestia es, y no persona, quien de lo ganado no goza.
Es terriblemente triste que el talento dure más que la belleza.