todo auditorio y, a través de él, hablar a toda la humanidad. Sin gritar: en voz baja, con una entonación muy de charla, muy íntima.
Lo que importa no es la casa de todos los días sino aquella oculta en un recodo de los sueños. Lo que importa no es el carruaje sino sus huellas descubiertas por azar en el barro.
Te atan acontecimientos, pero el pensamiento es libre
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Los hombres envejecen, pero no maduran.
El mayor bien que puede existir en un Estado es el de tener verdaderos filósofos.
En desespeo están el quiero y no quiero.
Lo que importa no es la casa de todos los días sino aquella oculta en un recodo de los sueños. Lo que importa no es el carruaje sino sus huellas descubiertas por azar en el barro.
Te atan acontecimientos, pero el pensamiento es libre
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Los hombres envejecen, pero no maduran.
El mayor bien que puede existir en un Estado es el de tener verdaderos filósofos.
En desespeo están el quiero y no quiero.