no pueden disociarse, ni establecerse, ni funcionar sin una producción, una acumulación, una circulación, un funcionamiento del discurso
No me andaré con rodeos. Ni me iré por las ramas. ¡Vendería a cualquiera en el mundo para salvar a mi hija y a mi nieto! Y... ¡No permitiré que mi hijo pierda a su familia por segunda vez!
Desdichado el que duerme en el mañana.
Aquí estoy parado firme. Mándenme el pueblo, que yo sabré obedecerle. Soldado soy del pueblo, ustedes son mi jefe.
Una historia es tan buena cómo lo es su final, un giro en la trama.
Llevo gafas, tengo una gran cicatriz, canto fuerte, y soy rubia. ¡Lo siento!.
Un hombre no es otra cosa que lo que hace de sí mismo.
No me andaré con rodeos. Ni me iré por las ramas. ¡Vendería a cualquiera en el mundo para salvar a mi hija y a mi nieto! Y... ¡No permitiré que mi hijo pierda a su familia por segunda vez!
Desdichado el que duerme en el mañana.
Aquí estoy parado firme. Mándenme el pueblo, que yo sabré obedecerle. Soldado soy del pueblo, ustedes son mi jefe.
Una historia es tan buena cómo lo es su final, un giro en la trama.
Llevo gafas, tengo una gran cicatriz, canto fuerte, y soy rubia. ¡Lo siento!.
Un hombre no es otra cosa que lo que hace de sí mismo.