pura con la cual me alimento, por mi pan de ternura, con las alas del alma, desplegadas al viento.
La tempestad bendijo mis desvelos marítimos, más liviano que un corcho dancé sobre las olas llamadas eternas arrolladoras de víctimas, ¡diez noches, sin extrañar el ojo idiota de los faros!
El verdader amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es.
Silencio es hablar calladamente con su propio dolor, y sujetarlo hasta que se convierta en vuelo, en plegaria o en canto
Solo porque te lo regala la persona a la que quieres, ya es especial. Sea lo que sea, me hará feliz y lo cuidaré bien.
A Dios lo que es digno de Dios..y a la cama la sobrecama
Estoy harto... Quería salvarte, pero me he cansado de intentarlo.
La tempestad bendijo mis desvelos marítimos, más liviano que un corcho dancé sobre las olas llamadas eternas arrolladoras de víctimas, ¡diez noches, sin extrañar el ojo idiota de los faros!
El verdader amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es.
Silencio es hablar calladamente con su propio dolor, y sujetarlo hasta que se convierta en vuelo, en plegaria o en canto
Solo porque te lo regala la persona a la que quieres, ya es especial. Sea lo que sea, me hará feliz y lo cuidaré bien.
A Dios lo que es digno de Dios..y a la cama la sobrecama
Estoy harto... Quería salvarte, pero me he cansado de intentarlo.