un desprecio a la muerte que en realidad no es más que el temor a mirarla cara a cara; de modo que puede decirse que esa fortaleza y ese desprecio son para su ánimo lo que la venda es a sus ojos.
Se dice que existen tres clases de testigos: Los que han visto bien, pero dudan de lo que han visto. Los que han visto mal, pero creen haber visto bien. Y los que no han visto nada y aseguran haber visto todo.
Tal vez no sea quien para decirlo, pero un hombre de Fe no debería vivir con tantos lujos
Dejemos con toda libertad a los sabios el privilegio de no contradecirse nunca.
Para cualquier cosa que sea peligrosa, ¡cuenten conmigo!
El cuerpo, si se le trata bien, puede durar toda la vida.
Sólo merece vivir quien por un noble ideal esta dispuesto a morir.
Se dice que existen tres clases de testigos: Los que han visto bien, pero dudan de lo que han visto. Los que han visto mal, pero creen haber visto bien. Y los que no han visto nada y aseguran haber visto todo.
Tal vez no sea quien para decirlo, pero un hombre de Fe no debería vivir con tantos lujos
Dejemos con toda libertad a los sabios el privilegio de no contradecirse nunca.
Para cualquier cosa que sea peligrosa, ¡cuenten conmigo!
El cuerpo, si se le trata bien, puede durar toda la vida.
Sólo merece vivir quien por un noble ideal esta dispuesto a morir.