jardín de niños muertos que juegan con la noche al escondite.
La gente tiende a recordar cosas y estas no los dejan irse. Cuando las almas son atadas a algo, no serán capaces de ver un mundo mas allá del suyo.
La gente, en general, soporta mucho mejor que se hable de sus vicios y crímenes, que de sus fracasos y debilidades.
Lo que hay que juzgar en cualquier artista de jazz es: ¿Dónde está el proyecto y dónde las ideas?
Cuando se ama de verdad, se lucha hasta el final, hasta donde el corazón ya no pueda más.
Los deseos de las personas son lo que dejan a los dioses existir.
Que de esta plaza no salga un sólo gesto de rencor, sino de dignidad; que no salga un gesto de odio, pongamos la otra mejilla.
La gente tiende a recordar cosas y estas no los dejan irse. Cuando las almas son atadas a algo, no serán capaces de ver un mundo mas allá del suyo.
La gente, en general, soporta mucho mejor que se hable de sus vicios y crímenes, que de sus fracasos y debilidades.
Lo que hay que juzgar en cualquier artista de jazz es: ¿Dónde está el proyecto y dónde las ideas?
Cuando se ama de verdad, se lucha hasta el final, hasta donde el corazón ya no pueda más.
Los deseos de las personas son lo que dejan a los dioses existir.
Que de esta plaza no salga un sólo gesto de rencor, sino de dignidad; que no salga un gesto de odio, pongamos la otra mejilla.