Los que nos vamos. Ni de ti ni de mí quedará huella. Y cuando tú estés muerta y yo esté muerto, nada habrá de este amor de que hoy hablo ámame, entonces, mientras eres bella.
Amo el arte, y no creo en él. Me acusan de egoísmo, y no creo en mí más que en otra cosa. Amo la naturaleza, y con frecuencia el campo me parece estúpido. Amo los viajes y detesto menearme.
Los amigos no persiguen tus sueños. Cada uno tiene los suyos. Si alguien se opusiera a sus sueños, los defenderían a capa y espada. Aunque fuera yo quien se opusiese.
A lo que el Rey manda y Dios ofrece, hay que hacerse.
No escribas como periodista, lo que no puedas sostener como hombre.
El amigo no es el que te acompaña en los malos momentos, es el que no te deja caer en ellos.
Amo el arte, y no creo en él. Me acusan de egoísmo, y no creo en mí más que en otra cosa. Amo la naturaleza, y con frecuencia el campo me parece estúpido. Amo los viajes y detesto menearme.
Los amigos no persiguen tus sueños. Cada uno tiene los suyos. Si alguien se opusiera a sus sueños, los defenderían a capa y espada. Aunque fuera yo quien se opusiese.
A lo que el Rey manda y Dios ofrece, hay que hacerse.
No escribas como periodista, lo que no puedas sostener como hombre.
El amigo no es el que te acompaña en los malos momentos, es el que no te deja caer en ellos.