más grande que una espina, que le da a ese deseo el control de sus corazones.
Chiquitas almas, que recorren mi vida de tal manera que ninguno/a se queda sin sentir el abrazo más dulce y tierno que tengo para cada uno de ustedes...
Los días más felices son aquellos que nos hacen sabios
A rico no llegarás, pero de tacaño te pasarás.
Los problemas de esta sociedad ya existen, solo falta alguien que los descubra.
Hasta 1919, la mujer que iba al ginecólogo se sentía, ella misma, una adúltera.
Chiquitas almas, que recorren mi vida de tal manera que ninguno/a se queda sin sentir el abrazo más dulce y tierno que tengo para cada uno de ustedes...
Los días más felices son aquellos que nos hacen sabios
A rico no llegarás, pero de tacaño te pasarás.
Los problemas de esta sociedad ya existen, solo falta alguien que los descubra.
Hasta 1919, la mujer que iba al ginecólogo se sentía, ella misma, una adúltera.