que el público puede ver es lo obvio. El resultado es la crítica de los periodistas.
¡Para! ¡No seas buena conmigo! ¡Eso me hará querer confiar en ti! Si confió en alguien en este momento... ¡Perderé el último fragmento de fuerza que me sostiene!
¡Y bien! ¿Qué nadie vive aquí? Entonces, ¿quién riega las macetas, quién lava los corredores, quién barre el patio?
El que cuida la higuera, comerá de su fruto
Cuatro imaginarios que se cruzan, se afrontan, se deforman. Ante el objetivo soy a la vez: aquel que creo ser, aquel que quisiera que crean, aquel que el fotógrafo cree que soy y aquel de quien se sirve para exhibir su arte.
El oído del líder hace anillos con las voces de la gente.
¡Para! ¡No seas buena conmigo! ¡Eso me hará querer confiar en ti! Si confió en alguien en este momento... ¡Perderé el último fragmento de fuerza que me sostiene!
¡Y bien! ¿Qué nadie vive aquí? Entonces, ¿quién riega las macetas, quién lava los corredores, quién barre el patio?
El que cuida la higuera, comerá de su fruto
Cuatro imaginarios que se cruzan, se afrontan, se deforman. Ante el objetivo soy a la vez: aquel que creo ser, aquel que quisiera que crean, aquel que el fotógrafo cree que soy y aquel de quien se sirve para exhibir su arte.
El oído del líder hace anillos con las voces de la gente.