las necesitan; y también para los malos, porque éstos no son mejores con ellas.
Pensamos que ya era tiempo de ser románticos, y entonces confeccionamos un paisaje ad-hoc, saturado del más puro idealismo, y barnizamos la luna de melancólico color.
El hombre más poderoso es aquel que es totalmente dueño de sí mismo.
Es trabajo de cobardes el fomentar la mentira.
Eso de andar a vueltas un hombre con un animalito de colmillo en ristre o de cuerno en astillero no es del género humano: es del género animalesco.
Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender.
Pensamos que ya era tiempo de ser románticos, y entonces confeccionamos un paisaje ad-hoc, saturado del más puro idealismo, y barnizamos la luna de melancólico color.
El hombre más poderoso es aquel que es totalmente dueño de sí mismo.
Es trabajo de cobardes el fomentar la mentira.
Eso de andar a vueltas un hombre con un animalito de colmillo en ristre o de cuerno en astillero no es del género humano: es del género animalesco.
Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender.