era acertada. Ninguna otra guerra importante podrá lucharse al estilo de la segunda guerra mundial.
Un día el amor preguntó a la amistad: - "¿Para qué existes tú si ya estoy yo?". La amistad le respondió: "Porque yo llevo una sonrisa donde tú dejaste una lágrima".
¡La música que te priva de libertad no es música!
La falsa virtud que llamamos castidad es seguramente el más ridículo de todos los prejuicios.
Cada vida teje su propia historia, totalmente independiente, sin embargo, se da un intrincado entrelazado entre sí. Y nadie sabe cuándo va a terminar.
Sólo la experiencia cuenta, en cada terreno. Por eso creo que deben gobernar los que trabajan.
Un día el amor preguntó a la amistad: - "¿Para qué existes tú si ya estoy yo?". La amistad le respondió: "Porque yo llevo una sonrisa donde tú dejaste una lágrima".
¡La música que te priva de libertad no es música!
La falsa virtud que llamamos castidad es seguramente el más ridículo de todos los prejuicios.
Cada vida teje su propia historia, totalmente independiente, sin embargo, se da un intrincado entrelazado entre sí. Y nadie sabe cuándo va a terminar.
Sólo la experiencia cuenta, en cada terreno. Por eso creo que deben gobernar los que trabajan.