naturales han levantado la cabeza y, conscientes de su sagrado derecho, de su divina misión, han propinado golpes llenos de odio a su antigua torturadora.
Mi conturbado espíritu se regocija con la visión de un porvenir en que no habrá un sólo hombre que diga tengo hambre, en que no haya quien diga no sé lee, en que en la tierra no se oiga más el chirrido de cadenas y cerrojos.
Meta.. ¡No hay metas! ¡Solo hay desesperación! Solo puede aferrarse a la esperanza hasta la escuela media. Ahora que están en el instituto... deben conocer sus propios límites.
Un verdadero shinobi no le teme a la muerte.
Es requisito para la relajación de la mente que hagamos uso de vez en cuando de actos lúdicos y chistes
Vive con seguridad quien hace lo que puede sirviendo.
Mi conturbado espíritu se regocija con la visión de un porvenir en que no habrá un sólo hombre que diga tengo hambre, en que no haya quien diga no sé lee, en que en la tierra no se oiga más el chirrido de cadenas y cerrojos.
Meta.. ¡No hay metas! ¡Solo hay desesperación! Solo puede aferrarse a la esperanza hasta la escuela media. Ahora que están en el instituto... deben conocer sus propios límites.
Un verdadero shinobi no le teme a la muerte.
Es requisito para la relajación de la mente que hagamos uso de vez en cuando de actos lúdicos y chistes
Vive con seguridad quien hace lo que puede sirviendo.