le espera es la muerte. Si no deseas eso tienes que seguir corriendo hacia el éxito.
Poco a poco Dios nos quita la belleza humana: poco a poco el árbol joven se marchita. Ve y recita: Todo cuanto está dotado de vida, acabará pereciendo. No te enamores de los huesos, busca el espíritu.
Maté a un sinnúmero de personas... Pena, dolor, ira y rencor... Mi Murasame recuerda todas las vidas que he extinguido. Me responsabilizo de todas ellas.
La calma absoluta no es la ley del océano. Lo mismo ocurre en el océano de la vida.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
La suerte nunca está cuando la necesitas.
Poco a poco Dios nos quita la belleza humana: poco a poco el árbol joven se marchita. Ve y recita: Todo cuanto está dotado de vida, acabará pereciendo. No te enamores de los huesos, busca el espíritu.
Maté a un sinnúmero de personas... Pena, dolor, ira y rencor... Mi Murasame recuerda todas las vidas que he extinguido. Me responsabilizo de todas ellas.
La calma absoluta no es la ley del océano. Lo mismo ocurre en el océano de la vida.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
La suerte nunca está cuando la necesitas.