relámpagos, he encerrado en la cárcel a truenos, yo asesiné a una roca, he herido a una piedra, hospitalizé a un ladrillo, soy tan malo que hago enfermar a la medicina.
¿Acaso el hombre que elegí es así de débil? Eres lo suficientemente valiente como para cantar en plena estación del metro... ¿No es así? ¡Entonces muéstrame tu lado masculino!
El secreto de vivir en paz con todos consiste en el arte de comprender a cada uno según su individualidad.
Todos los hombres mueren, pero no todos los hombres realmente viven.
Estoy muy contenta de haberlo leído. Me encantó la historia de la monja que comía tan delicadamente con los dedos, que jamás se manchaba de grasa. Nunca he podido presumir de eso, así que empleo un tenedor.
El crimen es mi elemento, no viviría más que para volver a sumirme en él.
¿Acaso el hombre que elegí es así de débil? Eres lo suficientemente valiente como para cantar en plena estación del metro... ¿No es así? ¡Entonces muéstrame tu lado masculino!
El secreto de vivir en paz con todos consiste en el arte de comprender a cada uno según su individualidad.
Todos los hombres mueren, pero no todos los hombres realmente viven.
Estoy muy contenta de haberlo leído. Me encantó la historia de la monja que comía tan delicadamente con los dedos, que jamás se manchaba de grasa. Nunca he podido presumir de eso, así que empleo un tenedor.
El crimen es mi elemento, no viviría más que para volver a sumirme en él.