identidades se entrelazan. Los recuerdos y las emociones se entretejen, se confunden en único todo, un éxtasis.
Una blandura que no enternece, una energía que no fortalece nada, una concisión que no dibuja ningún tipo de rasgos, un estilo del cual no emanan ni sentimientos ni imágenes ni pensamientos no posee ningún mérito.
Conocí a un rey con demencia precoz cuya locura consistía en creerse rey.
La vejez no es tan mala si se considera la alternativa.
No importa si los dioses están o no. En su mundo, solo importa si creen en ellos o no. Se trata de la posibilidad, están ahí si crees en ellos.
De todos los seres humanos, sólo reconocemos la existencia de aquéllos a los que amamos.
Una blandura que no enternece, una energía que no fortalece nada, una concisión que no dibuja ningún tipo de rasgos, un estilo del cual no emanan ni sentimientos ni imágenes ni pensamientos no posee ningún mérito.
Conocí a un rey con demencia precoz cuya locura consistía en creerse rey.
La vejez no es tan mala si se considera la alternativa.
No importa si los dioses están o no. En su mundo, solo importa si creen en ellos o no. Se trata de la posibilidad, están ahí si crees en ellos.
De todos los seres humanos, sólo reconocemos la existencia de aquéllos a los que amamos.