sólo las personas. También odio a las estrellas, al cielo, a las flores... Todo.
Al principio de un cambio, el patriota es un hombre escaso y valiente, odiado y despreciado. Sin embargo cuando su causa tiene éxito, el tímido se le une, porque entonces ser patriota ya no cuesta nada.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
Cuanto más amamos a alguien menos conviene halagarle.
Si aislamos a alguien, sus creencias son las de siempre, pero al no haber nadie que las reafirme, se acaba convenciendo de que está equivocado.
La excesiva grandeza debe siempre infundir terror
Al principio de un cambio, el patriota es un hombre escaso y valiente, odiado y despreciado. Sin embargo cuando su causa tiene éxito, el tímido se le une, porque entonces ser patriota ya no cuesta nada.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
Cuanto más amamos a alguien menos conviene halagarle.
Si aislamos a alguien, sus creencias son las de siempre, pero al no haber nadie que las reafirme, se acaba convenciendo de que está equivocado.
La excesiva grandeza debe siempre infundir terror