desnuda a la sombra del árbol de la ciencia ha tenido que darse una vuelta por toda la historia para poder volver al paraíso llena de fascinación con liguero de encaje.
Al miedo de un poder invisible, fingido por la mente o imaginado a partir de historias que han sido aceptadas por el público, lo llamamos religión; si no han sido aceptadas, superstición.
Las palabras siempre se las lleva el viento... Pero yo las necesito, somos dos viejos amantes.
Hasta creo haber superado el momento halagador del aplauso para quedarme en la pura alegría del cantar, ahí encuentro yo toda la felicidad
Inventar las cosas sencillamente con la precisión y la lealtad de la inmediatez de la infancia.
Quien de verdad sabe de que habla, no encuentra razones para levantar la voz.
A un amor no se olvida ni se deja.
Al miedo de un poder invisible, fingido por la mente o imaginado a partir de historias que han sido aceptadas por el público, lo llamamos religión; si no han sido aceptadas, superstición.
Las palabras siempre se las lleva el viento... Pero yo las necesito, somos dos viejos amantes.
Hasta creo haber superado el momento halagador del aplauso para quedarme en la pura alegría del cantar, ahí encuentro yo toda la felicidad
Inventar las cosas sencillamente con la precisión y la lealtad de la inmediatez de la infancia.
Quien de verdad sabe de que habla, no encuentra razones para levantar la voz.
A un amor no se olvida ni se deja.