Y no se puede interpretar a Albéniz si no se conoce a fondo la humanidad, el orgullo, la pasionalidad, el dolor del pueblo español.
Tan sólo el cegador instante de la pasión -la pasión libre, no cohibida, irresistible-, esa es la única salida por la que podemos huir de la miseria de lo que los esclavos llaman vida
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis vecinas porque les digo las mentiras
La madurez hace al hombre más espectador que autor de vida social.
Repetir el argumento no lo mejora.
Uno es lo que es gracias a la gente que le rodea
Tan sólo el cegador instante de la pasión -la pasión libre, no cohibida, irresistible-, esa es la única salida por la que podemos huir de la miseria de lo que los esclavos llaman vida
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis vecinas porque les digo las mentiras
La madurez hace al hombre más espectador que autor de vida social.
Repetir el argumento no lo mejora.
Uno es lo que es gracias a la gente que le rodea