sino que además en su publicidad encontramos las pastillas que nos aliviarán.
Existen las guerras, ¿Para qué? Si al final nos vamos a morir sin que nadie nos mate
En general, quienes no tienen nada que decir invierten el mayor tiempo posible en no decir nada.
Y es que la seguridad de ser queridos despoja a las relaciones entre cónyuges de un posible carácter pasional. Porque en el amor habita una gran capacidad de ilusión, pero también de olvido.
Cuando algo está en juego hay que ir a por todas...
La costumbre es, pues, gran guía de la vida humana.
Puedo hacer una de estas dos cosas. Puedo ser presidente de los Estados Unidos o puedo controlar a Alice. No puedo hacer ambas.
Existen las guerras, ¿Para qué? Si al final nos vamos a morir sin que nadie nos mate
En general, quienes no tienen nada que decir invierten el mayor tiempo posible en no decir nada.
Y es que la seguridad de ser queridos despoja a las relaciones entre cónyuges de un posible carácter pasional. Porque en el amor habita una gran capacidad de ilusión, pero también de olvido.
Cuando algo está en juego hay que ir a por todas...
La costumbre es, pues, gran guía de la vida humana.
Puedo hacer una de estas dos cosas. Puedo ser presidente de los Estados Unidos o puedo controlar a Alice. No puedo hacer ambas.