buitre de silencio las entrañas. Os roerá el alma vuestra propia miseria. Y callaréis, avergonzados de vosotros.
Existen tres caminos a la ruina: El vino, las mujeres y los tecnócratas atrapados entre el ser y el deber ser.
Los grandes dirigentes del pueblo de Dios fueron hombres que dejaron lugar a la duda.
Leemos mal el mundo, y decimos luego que nos engaña.
Nubes en la cordillera, marinero a la ribera.
Lo realmente aterrador es el alma humana.
Pues he conocido ya los ojos, conocido a todos, los ojos que nos sellan en una mirada formulada estando yo ya formulado, en un alfiler esparrancado; bien clavado retorciéndome sobre la pared.
Existen tres caminos a la ruina: El vino, las mujeres y los tecnócratas atrapados entre el ser y el deber ser.
Los grandes dirigentes del pueblo de Dios fueron hombres que dejaron lugar a la duda.
Leemos mal el mundo, y decimos luego que nos engaña.
Nubes en la cordillera, marinero a la ribera.
Lo realmente aterrador es el alma humana.
Pues he conocido ya los ojos, conocido a todos, los ojos que nos sellan en una mirada formulada estando yo ya formulado, en un alfiler esparrancado; bien clavado retorciéndome sobre la pared.