las manos encenderemos el fuego imprescindible para vernos los ojos brillantes del deseo.
No me entienden; yo no soy la boca que sepa llegar a esos oídos.
Incauto fui, hasta que cayendo aprendí.
¿Saben qué es más duro que los reveses de la fortuna? La cruenta ingratitud del hombre
Dios existe, pero a veces duerme: sus pesadillas son nuestra existencia.
Cuenta tu historia y no dejes que otros te definan
No conozco a ningún humano que no posea maldad en su corazón. Todo depende del equilibrio. Si el bien o el mal están en equilibrio no hay problema alguno.
No me entienden; yo no soy la boca que sepa llegar a esos oídos.
Incauto fui, hasta que cayendo aprendí.
¿Saben qué es más duro que los reveses de la fortuna? La cruenta ingratitud del hombre
Dios existe, pero a veces duerme: sus pesadillas son nuestra existencia.
Cuenta tu historia y no dejes que otros te definan
No conozco a ningún humano que no posea maldad en su corazón. Todo depende del equilibrio. Si el bien o el mal están en equilibrio no hay problema alguno.