el día, para lo que me importa... ¡tú no eres más que un cobarde!
En la cuna de toda ciencia yacen teólogos extinguidos, como las serpientes estranguladas junto a la cuna de Hércules
La desgracia es a veces ocasión de virtud.
Pero, como le decía, es muy distinto ser modelo de un novelista. Es un sacrificio sin recompensa. ¡Adoro sacrificarme! Quizás ésa sea la razón de mi vida.
Benigna con todos los mortales, inspira desde allí dulces amores y mitiga las cuitas del que añora.
Ningún libro, como ninguna buena casa, muestra todo su mérito desde un principio
Es mejor prender una vela que maldecir las tinieblas
En la cuna de toda ciencia yacen teólogos extinguidos, como las serpientes estranguladas junto a la cuna de Hércules
La desgracia es a veces ocasión de virtud.
Pero, como le decía, es muy distinto ser modelo de un novelista. Es un sacrificio sin recompensa. ¡Adoro sacrificarme! Quizás ésa sea la razón de mi vida.
Benigna con todos los mortales, inspira desde allí dulces amores y mitiga las cuitas del que añora.
Ningún libro, como ninguna buena casa, muestra todo su mérito desde un principio
Es mejor prender una vela que maldecir las tinieblas