esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción.
Cada uno tenía su pasado encerrado dentro de sí mismo, como las hojas de un libro aprendido por ellos de memoria; y sus amigos podían sólo leer el título.
Hijos míos, no temais a quien temió... que ni la muerte siendo muerte... temió el hoyo.
Que uno fume y otro escupa, no es cosa justa
Los amantes no se tocan, se presienten.
No hay victoria, si no se pone fin a la guerra.*
Cada uno tenía su pasado encerrado dentro de sí mismo, como las hojas de un libro aprendido por ellos de memoria; y sus amigos podían sólo leer el título.
Hijos míos, no temais a quien temió... que ni la muerte siendo muerte... temió el hoyo.
Que uno fume y otro escupa, no es cosa justa
Los amantes no se tocan, se presienten.
No hay victoria, si no se pone fin a la guerra.*