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El tren de carga me enseñó cómo gritar. El grito del conductor fue

mi canción de cuna. Tengo el blues del tren de carga. Oh Dios nena, lo tengo hasta el fondo de mis zapatos de errante.

Lo más curioso, para no decir lo más tristemente divertido, es que las instituciones democráticas son buscadas y queridas por organismos no democráticos

El despecho es tan cruel como el amor.

Pensaba que nunca los volvería a ver. Y pude verlos de nuevo. Solo por eso, ya soy feliz.

El Barça de Guardiola ha hecho mucho daño al fútbol de Segunda B.

Nunca echar de una puñera, too el tocino a la puchera.

Gemeoss