de compañía, ruido. Lo llamo la quinta pared y la segunda ventana: la ventana de la ilusión
Sentir y pensar, si se piensa bien, son el ciego que lleva al paralítico
Uno pica una cebolla y se pone a llorar; tráigame usted una hortaliza que me haga reír.
La primera obligación de la inteligencia es desconfiar de ella misma
Un gobierno conservador, una hipocresía organizada...
Será mi ambición no tener descanso ni reposo hasta que el último judío haya salido de Berlín.
La sexualidad y un cóctel. Duran el mismo tiempo, producen el mismo efecto, y vienen a significar lo mismo
Sentir y pensar, si se piensa bien, son el ciego que lleva al paralítico
Uno pica una cebolla y se pone a llorar; tráigame usted una hortaliza que me haga reír.
La primera obligación de la inteligencia es desconfiar de ella misma
Un gobierno conservador, una hipocresía organizada...
Será mi ambición no tener descanso ni reposo hasta que el último judío haya salido de Berlín.
La sexualidad y un cóctel. Duran el mismo tiempo, producen el mismo efecto, y vienen a significar lo mismo