que quizá sólo fugazmente, casi sin querer, puede ocuparse de lo que le rodea.
El más irreprochable de los vicios es hacer el mal por necedad.
No vivas para que tu presencia se note, sino para que tu falta se sienta
Tu desconfianza me inquieta y tu silencio me ofende.
Okabe: ¡No soy Okabe! Soy Hououin...
Mr. Braun: Cállate o te doblaré el alquiler.
Okabe: Okabe Rintaro, encantado.
Cada uno es como Dios lo hizo, y aún peor muchas veces.
Papá dime que me amaste... Piiiiiiiiiiiiiiiiiii.
El más irreprochable de los vicios es hacer el mal por necedad.
No vivas para que tu presencia se note, sino para que tu falta se sienta
Tu desconfianza me inquieta y tu silencio me ofende.
Okabe: ¡No soy Okabe! Soy Hououin...
Mr. Braun: Cállate o te doblaré el alquiler.
Okabe: Okabe Rintaro, encantado.
Cada uno es como Dios lo hizo, y aún peor muchas veces.
Papá dime que me amaste... Piiiiiiiiiiiiiiiiiii.