nombres, que constituyen, según podemos ver en todas partes, el carácter dominante de la Deidad para las religiones populares.
Al son que me tocan, bailo.
Quien va de fuego en fuego, muere de frío.
Toda la naturaleza es como un arte desconocido del hombre.
Me puse a llorar, porque no hay nada como oír que el artista que hizo originalmente la canción le gusta tu versión.
La pereza dicen que es el don de los inmortales. Y en efecto, en esa serena y olímpica quietud de los perezosos de pura raza, hay algo que les da cierta semejanza con los dioses.
Yo soy yo... y mi circunstancia.
Al son que me tocan, bailo.
Quien va de fuego en fuego, muere de frío.
Toda la naturaleza es como un arte desconocido del hombre.
Me puse a llorar, porque no hay nada como oír que el artista que hizo originalmente la canción le gusta tu versión.
La pereza dicen que es el don de los inmortales. Y en efecto, en esa serena y olímpica quietud de los perezosos de pura raza, hay algo que les da cierta semejanza con los dioses.
Yo soy yo... y mi circunstancia.